Ay, qué hacer, qué hacer... mi queridísima Andy tiene muy definida su postura al respecto de la esterilización canina, y expone sus razones las cuales son super entendibles... Sin embargo, al pensar en mi Tasha no puedo evitar un sentimiento de remordimiento, si es que decido operarla para que no tenga perritos.
Por un lado, además de los argumentos que expone Andy, por ejemplo la sobrepoblación canina, para mí el tener mi casa llena de perritos es algo que simplemente me destroza el esquema de vida. Si con una ya tengo suficiente desmadre...
Además, el imaginar que los perritos irán a caer en manos de alguien que no es amante de los perros, que terminará remitido a un cuartito de 1 m2 o en la azotea olvidado de la familia, es más, sin considerarlo parte de la misma.
Pero por otro lado, me siento como omnipotente al decidir sobre ella y negarle de plano el derecho de ser mamá. Como diría Homero Simpson "me siento como Dios debe sentirse cuando tiene una pistola".
Ahorita ya está por terminar su ciclo, o sea que tengo varios meses por delante para decidir qué hacer, y ya necesito tomar la decisión, pues ya lo he estado posponiendo durante los últimos años. Ya, necesito tomar el toro por los cuernos.
hipocondrías posmodernas
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«parece claro que la profecía «massmediatica» encuentra sus auténticas
raíces no como quieren hacer creer, en el descubrimiento anticipado de
nuevos pode...
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